Cómo reducir el ruido en un restaurante: soluciones acústicas que funcionan

Cómo reducir el ruido en un restaurante: soluciones acústicas que funcionan

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Un restaurante lleno es una buena señal. Conversaciones, movimiento de sillas, vajilla, música y el propio ritmo del servicio forman parte de su ambiente. El problema aparece cuando todos esos sonidos se acumulan hasta dificultar una conversación normal entre las personas que están sentadas en la misma mesa.

Reducir el ruido en un restaurante no significa crear un espacio silencioso. El objetivo es conseguir un ambiente agradable en el que siga existiendo actividad, pero donde el sonido esté controlado y no perjudique la experiencia del cliente.

La acústica debe tenerse en cuenta desde el diseño del espacio. Materiales, techos, paredes, distribución y mobiliario influyen en cómo se comporta el sonido dentro del local y, combinados correctamente, pueden marcar una diferencia considerable.
 

¿Por qué hay restaurantes que resultan tan ruidosos?

Gran parte del problema está en la cantidad de superficies duras que encontramos habitualmente en hostelería.

Cristal, piedra, cerámica, hormigón, madera sin elementos absorbentes o grandes paredes lisas reflejan una parte importante del sonido en lugar de absorberlo. Cuando en el mismo espacio coinciden numerosas conversaciones, movimiento de personal, música y ruido procedente de la barra o la cocina, esas reflexiones se multiplican.

Se produce entonces un efecto bastante habitual: los clientes tienen dificultades para escucharse y empiezan a hablar más alto. Al aumentar el volumen de las conversaciones, otras mesas hacen lo mismo y el nivel general de ruido sigue creciendo.

Por eso, para mejorar la acústica no basta con actuar sobre una única fuente de sonido. Hay que estudiar cómo se comporta el conjunto del espacio.
 

Reverberación e insonorización no son lo mismo

Antes de elegir una solución es importante diferenciar dos conceptos.

La insonorización o aislamiento acústico busca evitar que el sonido pase de un espacio a otro. Por ejemplo, impedir que el ruido de un restaurante afecte a una vivienda situada en la planta superior o reducir la transmisión de sonido entre cocina y comedor.

El acondicionamiento acústico, en cambio, trabaja sobre la calidad del sonido dentro del propio restaurante. Uno de sus principales objetivos es controlar la reverberación, es decir, evitar que el sonido continúe reflejándose excesivamente por la sala después de haberse producido.

En España, el Documento Básico DB-HR de Protección frente al ruido del Código Técnico de la Edificación contempla específicamente el acondicionamiento acústico de restaurantes y comedores y establece valores límite para su tiempo de reverberación.

Por eso, cuando el problema es que dentro del comedor cuesta mantener una conversación aunque no exista un problema importante de ruido hacia el exterior, normalmente hay que prestar especial atención al acondicionamiento acústico.
 

Incorporar materiales que absorban el sonido

Una de las claves para reducir la reverberación consiste en equilibrar las superficies reflectantes con otras capaces de absorber parte de la energía sonora.

No significa que un restaurante tenga que llenarse de materiales acústicos visibles. El objetivo es integrarlos dentro del proyecto de interiorismo.

Pueden utilizarse revestimientos específicos, paneles acústicos, determinados falsos techos o elementos suspendidos. También ayudan otros componentes habituales del interiorismo, como tejidos, cortinas, tapicerías y superficies blandas.

Lo importante es trabajar sobre diferentes zonas del espacio. Un local con grandes ventanales, suelo duro, paredes desnudas y techo reflectante necesitará un planteamiento diferente al de un restaurante que ya incorpora abundantes elementos textiles y mobiliario tapizado.

Además, los materiales deben elegirse pensando también en las exigencias propias de la hostelería: resistencia, limpieza, mantenimiento y uso intensivo.
 

Techos y paredes: grandes aliados para controlar la reverberación

Techos y paredes representan una parte muy importante de la superficie de un restaurante y, por ello, tienen un peso considerable en su comportamiento acústico.

Los paneles acústicos de pared permiten añadir absorción en superficies que de otro modo reflejarían el sonido. Actualmente existen soluciones que pueden integrarse en el diseño mediante diferentes formatos, colores y acabados, evitando que parezcan un añadido puramente técnico.

En el techo pueden utilizarse paneles, islas o elementos suspendidos que contribuyen a controlar la reverberación sin ocupar superficie útil del restaurante.

La cantidad, posición y características de estos elementos deben decidirse en función de cada local. Instalar unas pocas piezas de forma aleatoria no garantiza que vaya a solucionarse un problema acústico: el volumen, la geometría y los materiales existentes también condicionan el resultado.
 

El mobiliario tapizado también ayuda

El mobiliario es otro de los elementos que conviene tener en cuenta cuando se diseña el ambiente acústico de un restaurante.

Frente a una sala formada exclusivamente por superficies duras, incorporar sillas tapizadas, butacas o bancos acolchados añade superficies blandas que pueden contribuir a absorber parte del sonido.

Esto no significa que una silla tapizada sustituya a un tratamiento acústico cuando existe un problema importante de reverberación. Significa que la selección de mobiliario puede formar parte de una estrategia global en la que cada decisión aporta.

Los bancos fabricados a medida resultan especialmente interesantes porque permiten combinar diferentes necesidades en una misma pieza: aprovechar mejor el perímetro del local, aumentar el número de plazas, aportar comodidad, reforzar la identidad del interiorismo e introducir superficies tapizadas.

En proyectos como Yema, en Santa Cristina, Asento se ha encargado tanto del trabajo previo de consulting & planning como de la fabricación a medida y la tapicería del mobiliario interior y exterior. Este tipo de planteamiento permite trabajar el mobiliario como parte integral del ambiente del restaurante, buscando un equilibrio entre funcionalidad, comodidad y diseño.
 

Textiles y elementos decorativos

Cortinas, elementos textiles y determinadas piezas decorativas también pueden contribuir a reducir las reflexiones del sonido.

Su efecto resulta especialmente interesante en restaurantes con grandes superficies acristaladas o espacios en los que predominan materiales duros.

Una cortina puede resolver una necesidad estética y de control de luz y, al mismo tiempo, introducir una superficie más absorbente. Lo mismo ocurre con determinadas tapicerías, revestimientos o elementos textiles integrados en el mobiliario.

La elección debe hacerse, de nuevo, pensando en el uso profesional. En hostelería no basta con seleccionar un tejido únicamente por su apariencia: resistencia, facilidad de limpieza y mantenimiento son igualmente importantes.
 

La distribución del restaurante también influye en el ruido

No todas las mejoras acústicas dependen de incorporar nuevos materiales.

La propia distribución del mobiliario condiciona cómo se relacionan las distintas fuentes de sonido dentro de la sala.

Un gran espacio completamente abierto concentra muchas conversaciones en un mismo ambiente. En determinadas situaciones puede ser conveniente crear zonas más recogidas mediante cambios de distribución, bancos, elementos divisorios o soluciones de mobiliario que ayuden a estructurar el restaurante.

También hay que analizar la relación entre comedor, barra, accesos y cocina. Una mesa situada junto a una zona de circulación constante tendrá unas condiciones diferentes a otra ubicada en un rincón más protegido.

Esta es una de las razones por las que el mobiliario de hostelería no debería seleccionarse únicamente pieza por pieza. Hay que estudiar cómo funciona el conjunto cuando el restaurante está realmente en servicio.
 

Reducir el ruido de sillas, mesas y zonas de paso

No todo el ruido de un restaurante procede de las conversaciones.

El movimiento constante de sillas, los golpes de elementos de mobiliario y la circulación de clientes y personal también generan sonidos que pueden resultar molestos.

Seleccionar correctamente las bases y apoyos de sillas y mesas, utilizar protecciones adecuadas en las patas y mantener el mobiliario correctamente ajustado ayuda a evitar parte de esos ruidos.

La calidad de fabricación también tiene importancia. Una silla destinada a hostelería debe soportar movimientos continuos, mientras que mesas y otros elementos necesitan mantener su estabilidad a pesar del uso intensivo.

Son pequeños detalles que pueden pasar desapercibidos durante el diseño, pero que se hacen muy evidentes cuando el establecimiento está lleno.
 

Música, altavoces y otros focos de ruido

La música forma parte de la identidad de muchos restaurantes, pero subir el volumen no soluciona una mala acústica.

Si ya existe un nivel elevado de ruido ambiental, aumentar la música obliga a los clientes a competir todavía más con el sonido de fondo.

Por eso conviene estudiar tanto el volumen como la posición y distribución de los altavoces. Una instalación bien planteada permite conseguir un ambiente más uniforme sin necesidad de generar zonas excesivamente ruidosas.

También deben tenerse en cuenta otros focos: maquinaria, instalaciones, climatización, cafeteras, zonas de barra, puertas o el contacto entre cocina y comedor.

Cuando estos elementos tienen un peso importante, puede ser necesario actuar específicamente sobre ellos además de mejorar la absorción acústica de la sala.
 

No existe una única solución acústica para todos los restaurantes

Dos restaurantes con el mismo número de mesas pueden necesitar soluciones completamente diferentes.

Las dimensiones, la altura del techo, la geometría del espacio, los materiales utilizados, el número de clientes, la distribución, la presencia de grandes cristaleras o incluso el tipo de actividad condicionan el resultado.

Por eso, cuando existe un problema acústico importante, lo recomendable es analizar primero su origen y plantear las actuaciones a partir de ese diagnóstico.

En algunos proyectos puede bastar con introducir más absorción mediante mobiliario, textiles y determinadas superficies. En otros será necesario incorporar soluciones acústicas específicas en techo o paredes y realizar un estudio más preciso.

La clave está en no considerar la acústica como un elemento independiente del interiorismo.
 

Diseñar un restaurante para que se vea bien y también se escuche bien

La experiencia de un restaurante no depende únicamente de lo que vemos.

Un espacio puede tener una estética excelente y, sin embargo, resultar incómodo si obliga a los clientes a elevar constantemente la voz para poder conversar.

Integrar la acústica desde las primeras decisiones permite trabajar materiales, distribución, mobiliario y revestimientos como partes de un mismo proyecto. Además, evita tener que buscar soluciones improvisadas una vez que el restaurante ya está funcionando.

En Asento trabajamos en proyectos de hostelería combinando planificación, equipamiento de mobiliario, fabricación a medida y tapicería para adaptar cada espacio a sus necesidades reales.

Porque un buen restaurante no solo debe resultar atractivo cuando está vacío. Debe funcionar cuando está lleno, cuando el equipo está trabajando y cuando diferentes mesas conversan al mismo tiempo. Conseguir ese equilibrio entre actividad y confort es también parte de un buen proyecto de interiorismo y equipamiento.

Empresa experta en mobiliario y diseño a medida.
Cómo reducir el ruido en un restaurante: soluciones acústicas que funcionan.
© Asento